lunes, 12 de mayo de 2014

Bye Bye #TomCat


Hoy tal vez escriba el post más personal a lo largo de mi bloggera vida pero creo que es la mejor forma de cerrar una aventura que comenzó hace 5 meses (tal vez poco tiempo para algunos pero para mi es como toda una vida).


El día de ayer (Día de la Madre) la luz de mi hogar se apago porque un miembro de nuestra familia se nos fue. El más pequeño del grupo nos dijo adiós de un modo que no esperabamos y tal vez lo más difícil de la situación es que fui yo quién tuvo que tomar la decisión.

Todas y todos los que me siguen por instagram ya deben de conocer a #TomCat el pequeño gato atigrado que adopte hace casi 5 meses y que se volvio mi compañero infaltable para dormir, ver películas, jugar e incluso mi blanco preferido ante la lente de mi celular.

Pero he aquí el pequeño problema, Tom aún era muy pequeño y quería descubrir el mundo, quería llegar a esos sitios inalcanzables para su hermano perruno o para su amiga la coneja, él quería lograr lo que ellos dos no podían porque la naturaleza no los había provisto de las armas para conseguirlo; y fue justamente ello lo que causo su accidente.

Ayer mi querido hijo gatuno decidió que quería aprender a trepar, subió por una vieja escalera de madera que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado, son de esas cosas que no esperas pero suceden, y bueno aparentemente #TomCat decidió subir; nunca sabré si fue subiendo o bajando pero se cayó, fue entonces cuando todo sucedió y una cosa llevó a otra.

Estabamos con mi madre y hermana desayunando, cuando escuchamos un golpe seco y fuerte, mamá salió corriendo y lo encontró tendido y llorando, no podía mover las patas traseras, solo se arrastraba. Las cosas fueron tan rápidas que apenas las recuerdo - y tal vez prefiero no recordar - pero lo siguiente que recuerdo es estar al lado de él intentando que no se mueve y gritándole a mi hermana que intente contactar con la veterinaria que nos atiende y me pase el celular.

Llamé a mi enamoado para que me ayude a buscar por internet una veterinaria urgente porque la nuestra no respondía; fueron los minutos más largos de mi vida, mi Tom lloraba y me arañaba, yo quería ayudarlo pero no tenía idea de que hacer, como calmar su dolor, mi perro estaba ahullando y desesperado, quería ayudar y sabía que no podía. Lo único que pensaba era porque mi papá había tenido que salir muy temprano, él sabría que hacer.

¡Calmáte! me repetía una y otra vez mentalmente, pero ver a mi bebé llorando desesperado por caminar me estaba matando. En medio de mi caos mental intentaba pensar objetivamente, con mi novio al celular dictándome números de veterinarias, intentaba localizar alguna. 

Cuando creí que ya no había esperanza, mi madre contacto con una. De inmediato le pedí a mi hermana que me ayudara agarrando a Tom para que no se moviera, mientras yo corría a agarrar algo con que vestirme (estaba en pijama), gracias al cielo la vet tenía una ambulancia, llegaron en menos de 10 minutos y se lo llevaron, aborde un taxi sin pensar mucho y fui detrás de mi bebé con mi hermana.

Llegamos y por primera vez en toda la mañana pensé que iba a estar bien y honestamente la doctora creo que también lo pensó. Le colocaron calmantes, lo internaron y le sacaron placas.

No recuerdo cuanto tiempo estuve allí, angustiada e intentando convencerme que todo iba a estar bien. Pensé que si me habían pedido que lo internará era una buena señal, después de todo no me dirían que lo interne si no habría salvación.

Creí que ya podría ir a caminar porque la recepcionista me dijo que ya me llamarían, estaba saliendo, y mi novio me dijo que estaba llegando. Él también estaba muy preocupado y afectado, quedamos en que lo esperaría en la puerta de la vet.

Creo que pasaron 5 minutos o tal vez solo fue 1, pero ahí fue cuando sucedió, la doctora salió corriendo para decirme que la recepcionista se había equivocado y que debía quedarme a ver las placas. Y cuando las ví el diagnóstico era el más terrible, Tom no podría volver a caminar.

¿Operación? no era una opción, ¿ruedas? no sabían si en un gato funcionaría, fuera cual fuera el caso tendría que vivir con análgesicos y calmantes, él estaba sufriendo. Entonces hice la pregunta que más me dolió ¿puede dormirlo? - sí - cerré los ojos e intente no llorar, pedí unos minutos para analizarlo; salí con mi hermana echa un fantasma detrás de mi.

Respiré hondo, y me sentí como John Groga cuando tuvo que pedir que Marley durmiera. Me sentí sola, y quería llorar y gritar que no era justo, él era un bebé, no era su culpa ser travieso, no era su culpa querer descubrir el mundo, no era justo. Recuerdo que pensé ¿porque Dios?

En ese momento llego mi novio y nos encontró hechas un mar de lagrimas, obviamente él no entendía exactamente que había pasado, no recuerdo que le dije, pero lo cierto es que llegué a explicarlo.

Ha sido y es la decisión más complicada que tuve que enfrentar, el simple hecho de acercarme a la vet y decirle hágalo, tener que firmar el consentimiento, y caminar detrás del doctor a verlo por última vez.

Los tres (mi novio, hermana y yo) estuvimos con él en todo momento. Aún cuando nos dijeron que no sentiría nada, que solo tendrá sueño, que si queríamos podíamos esperar fuera. Aún entonces seguimos con él hasta el final.

Y le dijimos adiós #TomCat

Lo siguiente que puedo decírles es que lo enterramos en un lugar importante para mi hermana y para mí. Él era familia, un hijo pequeño, travieso y juguetón.

Ha pasado un día pero aún no puedo dejar de pensar en él y no sentirme mal.

Saben...cuando vi Marley y yo me pregunté como me sentiría yo frente a una situación así, realemnte John sintió todo lo que describió o era solo lo que quiso recordar. Hoy pienso que ese dolor descrito no se compara en nada a lo que debió sentir, y sobre todo entiendo lo difícil que debió haber sido decir proceda doctora, porque después de todo y aunque muchos no lo entiendan, ellos son nuestros hijos o hermanos.

Mi hermana me dijo: debí haberlo cuidado mejor, pero saben que como me dijo mi novio, esas cosas no hay modo de evitarlas, tal vez si fue nuestra culpa o tal vez no, pero fuera de ello, para mí ha sido de lo más difícil y aún lo es.

Lo extraño como no se imaginan, porque hemos pasado por mucho en tan corto tiempo, hemos jugado mucho, recuerdo cuanto me costó que dejara de temerle a mi perro, recuerdo también cuando perseguía a la coneja solo por el afán de que ella se enoje y empieze a perseguirlo. Recuerdo el primer día que me quedé dormida en el sofá y cuando desperté sentí un bulto recostado a mi lado y era él, recuerdo tantas cosas que duelen y que no quisiera recordar pero están ahí.

No sé que más decir...solo tal vez Bye Bye pequeño angelito, sé que ahora estas muchísimo mejor y debes tener galletotas por montones. Te extraño mucho enano, hoy tu plato estaba allí con aún las galletas puestas, tu arenero esta vacío, tus juguetes tirados por doquier y tus hermanos (Napo y Yui) esperandote.

Bye Bye #TomCat

 Milu

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